Astrologos
 
 

 

 

Astrologos

Pitágoras un hombre muy sabio

Este señor, nació en la isla de Samos, en el año 580 a.c. y murió en el 500. Se le atribuye el hallazgo del valor pi -que seguramente descubrió en Egipto- y la creación del término “filosofía”. Luego ya sus conocimientos, en lo que respecta a la astronomía, declaró que el lucero el alba y la estrella que aparece por la noche en ciertas épocas del año son una sola, identificada con el planeta Venus. Pero quizá utilizara este concepto de los astrologos asirios, que lo sabían desde mucho antes.
Astrologos - Pitágoras
Dijo también que la Tierra es redonda, pero supuso que en torno a ella giran todos los planetas y el Sol. Al parecer, no se interesó en la astrología como ciencia especulativa, aduciendo que había cosas más interesantes en el universo, como eran los números presentes en los astros. Añadió que el universo está regido por unas leyes numéricas y determinó a continuación la escala musical experimentando con cuerdas de diferentes longitudes. Encontró así una relación matemática entre los sonidos, que consideró un reflejo de las distancias que separan a los planetas.
Pitágoras inventó el concepto de música de las esferas, que algunos llamarían música celestial. Afirmaba que los planetas y las estrellas emiten sonidos melodiosos que son captados en contadas ocasiones en la Tierra por las sensibilidades más exquisitas. Considerado tan sólo una hermosa imagen poética por las siguientes generaciones, ha demostrado ser una realidad a partir de la aparición de la radioastronomía, cuando se vino a demostrar que todos los cuerpos del universo, incluyendo a la Tierra, emiten radiaciones de todo género, sonoras o inaudibles.

Trasilo un astrólogo ejemplar

Ayudó con el horóscopo

Luego de hacerle grandes favores y servicios a quien era su suegro Augusto, Tiberio se fue a vivir a la isla de Rodas. Allí fue donde se hizo aficionado a la astrología, gracias a cierto Trasilo. Este hombre le ayudó a conocer esa ciencia y a preparar horóscopos, así como predijo su pronto regreso a la capital, llamado por Augusto. Se cumplió como dijo Trasilo, pero tuvo que acompañar a su jefe a Roma.
Fue Trasilo un hombre sumamente sabio de entre los astrologos, nacido en Alejandría, que había editado las obras de Platón. Era además muy prudente, porque sobrevivir al lado del loco de Tiberio no era fácil. Augusto sintió enorme simpatía por el astrólogo y aprendió de él el arte de preparar horóscopos. Pero debió molestarse cuando el hombre, que no tenía madera de diplomático, le anunció que le quedaban pocos años de vida. Sucedió su muerte tres años más tarde, y a Augusto le sucedió Tiberio, que había cumplido 56 años y seguía de peor carácter que nunca. Gracias a su honestidad y seriedad, Trasilo logró ver como la astrología era contemplada de nuevo sin escepticismo. Pero después de un lapso de seriedad, comenzaron a aparecer los charlatanes de siempre, solo para lanzar vaticinios que no agradaron a Tiberio. Uno de ellos aseguró a cierto Marco Druso que triunfaría en una conspiración para derrocar al emperador. Fracasó en el intento y no tuvo más remedio que quitarse él mismo la vida.

Tiberio enfurecido, decidió expulsar de Roma a todos los falsos astrologos y profetas y sólo quedó Trasilo amo de la plaza. Pero no se aprovechó de su suerte. Hizo una selección de los textos de astrología que para nada servían y los mandó quemar, así como todo lo que oliera a charlatanería y atentase contra la verdadera ciencia astrológica.
Curiosamente, este hombre se atrevió un día a hacer una falsa predicción, por el bien del país. Sacando provecho de que Tiberio estaba anciano, ordenaba matar a quienes suponía querían asesinarlo para ocupar su lugar, Trasilo le dijo que le quedaban aún diez años de vida. Con esta mentira, dicha a sabiendas, salvó la vida a mucha gente. No se equivocó ni dijo embustes al anunciar el día de su propia muerte. Dijo que sucedería en el año 36 de la era cristiana. Y así sucedió. Tiberio lo siguió a la tumba el año siguiente.
A la muerte de Trasilo, volvieron a imponerse en Roma los charlatanes y no los verdaderos astrologos.

Un grande dentro de los astrologos

Muy joven y sabio

Astrologos - Johannes KeplerEn el año 1571 nació en la población alemana de Weil, Johannes Kepler quien a los 23 años se convirtió en profesor de astronomía en la universidad de Gratz. Las tareas de cualquier astrónomo tenían todavía mucho de los astrologos y al joven no le costó trabajo aceptar el puesto, ya que en su familia había curiosos antecedentes. Su madre era una auténtica bruja, echadora de cartas y pitonisa que tuvo serios problemas con la Inquisición y permaneció largo tiempo encerrada.
Kepler tuvo que vivir largo tiempo de practicar la interpretación de los astros y de preparar horóscopos. Uno de éstos se lo hizo al duque de Wallenstein y predijo grandes calamidades para el país, para marzo dé 1634. Acertó, porque el duque fue asesinado el 25 de febrero de aquel mismo año -Kepler no pudo comprobar la certeza de su predicción, porque había muerto cuatro años antes- y su dramático fin provocó desórdenes políticos en Alemania. Además, Kepler vaticinó una catástrofe para el invierno de 1593. La temperatura descendería como nunca en algunos lugares del país.

Escribió en 1596 el Prodromus Dissertationum Cosmographicum, obra llena de errores y conceptos absurdos que llamó la atención a Tycho Brahe, el astrónomo de moda, y lo invitó a trabajar con él. A la muerte del maestro, el joven de 30 años fue nombrado matemático en la corte de Praga, cargo que correspondía al de astrónomo. En aquellos tiempos se consideraba aún poco seria a esta ciencia al igual que a los astrologos.
Fue a partir de entonces que comenzó a formular las leyes matemáticas que rigen la órbita de los planetas. Determinó, ante el asombro de sus colegas y en contra del parecer de su difunto maestro, que estas órbitas no son circulares, como se creía, sino elípticas. Y descubrió también que la excentricidad es muy pequeña, casi despreciable, en planetas como la Tierra.
Resultó igualmente importante su afirmación de que la Luna influye de manera poderosa en las mareas terrestres, descubrimiento que provocó burlas generales. Dedujo después Kepler que los planetas se mueven más rápidamente en su órbita conforme se van aproximando al Sol. El punto de máxima aproximación de cualquier planeta al Sol recibió de Kepler el nombre de perihelio, así como fue afelio aquel en que un planeta se encuentra más lejos del Sol.
A pesar de sus aciertos, otros astrologos lo han acusado a Kepler de haber cometido el error de creer en la música celestial emitida por los planetas al trasladarse en torno al Sol, la cual no puede ser captada por el oído humano. No era el primero en afirmar tal cosa. Veinte siglos antes, Pitágoras había hablado ya de esa música de los planetas.

Veremos también a otros astrónomos importantes

Grandes pensadores de la astrología

Astrologos - John DeeHabría que citar entre éstos a tres ingleses famosos, el tercero de los cuales iba a contribuir, sin pretenderlo, al desprestigio de la astrología. El primero de ellos fue John Dee (1527-1608), gran aficionado a la astrología desde su juventud y a quien protegió Eduardo VI, propagador de la Reforma en Inglaterra. En cambio, la fanática María Tudor, hija de Enrique VIII y de Catalina de Aragón, pidió a Dee que le hiciera su horóscopo, a pesar de ver en las artes adivinatorias la mano del diablo.
Pero hizo Dee otro tanto con Isabel, hija de Ana Bolena, lo que enfureció a María. Pero de los astrologos, este si que estuvo a punto de terminar sus días en la hoguera, sólo por eso. Murió María y le sucedió Isabel en el trono, en 1558. Mandó llamar al astrólogo y le ordenó escoger un día fausto para la coronación. Sirvió largo tiempo este hombre a la reina, pero prefirió viajar al extranjero, porque con la buena señora nadie estaba seguro de conservar la cabeza. Se dedicó a partir de entonces a la alquimia y, sobre todo, a la magia. Eran más divertidas que aguantar a Isabel.

No puede decirse de Francis Bacon (1561-1626) que fuera un auténtico astrologo, pero sí que intentó poner orden en ella. Decía que abundaban la superstición y la charlatanería, que perjudican a esta ciencia. Pensaba que los astrologos debían utilizar métodos más racionales y científicos. Sólo así podría salvarse de tanto inepto irresponsable. Pensaba Bacon que los planetas poseen otros poderes, además de dar luz y calor, y que gracias a ellos podrían predecirse ciertos fenómenos catastróficos, como terremotos e inundaciones, además de las revoluciones, epidemias y hambrunas.
Finalmente, habrá que mencionar a Isaac Newton (1642-1727), nacido en el mismo año de morir Galileo. A pesar de haber sido de joven apasionado astrólogo y alquimista, cuando anunció un terremoto que se produciría en Londres en febrero de 1750, se decidió por el estudio de la Física. Escribió sus famosos Principia Mathematica, en los que presentó las leyes de la gravitación y dio la razón a los cálculos hechos por Kepler.
Para entonces había comenzado a imponerse el espíritu racionalista y, en consecuencia, a echarse por la borda todo lo que habían dejado los astrologos y las supersticiones, sin reconocer nadie las contribuciones aportadas por esa ciencia al desarrollo. Y la astrología comenzó a deslizarse cuesta abajo. Y mucho ayudó a su caída el descubrimiento, en los siguientes siglos, de otros planetas, por astrónomos que disponían ya de mejores telescopios.

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